Me consta los esfuerzos que está haciendo la Asociación Española de terapia Gestalt en recabar estudios científicos que avalen nuestro proceder, ya que parece que el Ministerio de Sanidad nos coloca como ” posibles pseudoterapias” y nos tienen en estudio.

El saber del terapeta Gestalt, en principio, poco tiene que ver con el del psicólogo clínico. Digo en principio, porque es verdad que con los años estas diferencias disminuyen. El conocimiento del psicólogo (carrera que algún año acabaré), esta avalado por el método científico. Es un conocimiento puramente intelectual, de hincar codos y memorizar. El saber del terapeuta gestalt, es puramente vivencial, son muchos años de terapia individual y formaciones grupales. El terapeuta gestalt aprende a hacer terapia a través de su propio proceso y del de sus compañeros.

Desde mi parecer no se puede entender esto en forma de opuestos excluyentes, sino que estaría bien verlo como complementarios. Me explico, para algunos psicólogos es una “locura” hacer terapia sin los conocimientos adquiridos en la carrera y para algunos terapeutas  es una “locura” hacer terapia sin antes haber realizado un proceso personal profundo… y tal vez ambos tengan razón.

En terapia no solo nos encontramos trastornos, nos encontramos infinidad de situaciones que las personas las perciben como incómodas o que les producen sufrimiento. El objetivo terapéutico es que la persona encuentre un equilibrio, una forma de estar en la vida que le sea suficientemente saludable.

Aprender a atender sus necesidades, a poner límites, a dar valor a lo “importante”, a amar y amarse, aprender a empatizar, aprender a parar, la humildad, superar inseguridades, sostenerse en el vacío, etc. La mayoría de estas cosas no se aprenden en la carrera, sino en la vida… ¿ cómo se aprende a empatizar?

En la Gestalt creemos que es a través de la relación terapéutica, donde aprendemos por “contagio” y para esto es fundamental que el terapeuta haya hecho su camino, sepa gestionar sus miedos, sepa quitarse del medio, sea capaz de empatizar con el dolor del otro….en definitiva que haya encontrado su propio método y que lo sepa transmitir.

A modo de conclusión, no me asusta que nos tachen de pseudoterapia, me asusta la deriva prohibicionista, que excluye la mirada integradora. La polaridad hace años que quedó superada por la dualidad. Entre la izquierda y la derecha está el término medio.