El eneagrama es una herramienta maravillosa para el desarrollo personal, una vez dicho esto es necesario aclarar que no sirve de nada si solamente la estudiamos, dejándola en un plano mental. Me viene a la cabeza un grupo de expertos profundizando sobre las cualidades del café, sus especies, sus formas de preparación, sus sabores, olores…. sin ni siquiera haberlo probado.

Así que para mi el eneagrama está íntimamente relacionado con el programa SAT y con Claudio Naranjo. Últimamente  el eneagrama se está poniendo de moda, aparece en la televisión, en aplicaciones para el móvil… perdiendo todo lo que esta potente herramienta puede dar de si.

Trabajar con el eneagrama es meterse de lleno en un plano vivencial de nuestra propia locura, es un bucear angustiado hacia donde uno no quiere ir, es descubrirse enfermo, prisionero de una máscara que apesta. Este viaje a través de la propia neurosis no se puede emprender desde el pensamiento, es necesario exponerse con todo tu ser al mundo y para ello es necesario el acompañamiento de alguien que haya realizado este camino.

El eneagrama bien empleado es un mapa con el que trabajar el carácter, descubriendo lo que “no” somos y lo poco que amamos. Este viaje pasa por hacer evidente nuestra neurosis, desde de la exageración (psicodrama) o desde la quietud ( movimiento auténtico ) SAT1 y el SAT2 es un trabajo con las figuras parentales, ya que es en este vínculo donde se forma el carácter como forma defensiva por la falta de amor. En el SAT3 se busca el reencuentro evitando así la psicosis del no ser, a través de la respiración holotrópica y la profundización en la meditación vipassana. Y el SAT4 es una reflexión del  propio viaje.

Así que trabajar con el eneagrama es aprender a mirar hacia dentro, sosteniendo lo que encontramos para salir con otra mirada.